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| DEBILIDADES |
- Los niveles de desempleo siguen siendo más
altos en la población femenina que
en la masculina, así como
en la población joven.
- Mujeres y jóvenes están infra-representados
como empresarias/os y las empresas creadas
por estos colectivos son generalmente más
pequeñas que aquellas gestionadas
por hombres.
- Son trabajadores invisibles; el trabajo
que realizan en el campo o en el sector agroalimentario
lo hacen desde un papel secundario como complemento
de la renta de cónyuges
o padres, subordinados, aún cuando
se trata de su propio patrimonio.
- Prevalece un injusto reparto de responsabilidades
familiares: doble jornada laboral y distribución
no equitativa de las rentas familiares.
- Mujeres y jóvenes no han estado ni
están suficientemente implicados y
representados en la planificación
y en la toma de desiciones en el desarrollo
rural.
- Los medios de transporte públicos
son escasos y hay mujeres y jóvenes
que no tienen posibilidad de transladarse
de forma autónoma
- Muchas mujeres de estas comarcas en situación
de desempleo no tienen confianza en sus
posibilidades y capacidades de empleo. Además,
nos encontramos con la falta de respaldo
familiar a la hora de que la mujer se incorpore
al mercado laboral. En el caso de los
jovenes, altamente cualificados, éstos
no cuentan con experiencia laboral y, por
tanto, tienen dificultad para
acceder a su primer empleo.
- Gran parte de la economía sumergida
en esta comarca la mueven las mujeres, lo
cual dificulta su acceso a un
trabajo digno.
- Falta de servicios de atención a
terceras personas que dificultan el acceso
a la formación y al empleo
de mujeres y jóvenes.
- Actitudes negativas para incorporarse a
la formación y al empleo.
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