RUTA DE LOS MOLINOS.
Comenzamos nuestra ruta partiendo del pueblo que da entrada al Valle de Lecrín, El Padul, en su avenida principal han colocado recientemente un monumento al molino, consistente en el empiedro y la cabria o media luna, recuperados de un molino desaparecido. Continuamos por el Camino de los Molinos al otro lado de La Laguna, en una zona de abundantes nacimientos de agua, como la Fuente de la Raja y la del Mal Nombre; las acequias que parten de estos nacimientos llevaban el agua al Molino de "La Señá Anica" actualmente desaparecido y al "Fleiche" de éste nos queda la canalización hasta el cubo y parte de los cárcavos, con la particularidad de que su molienda se realizaba por la noche. Unos metros más adelante nos encontramos otro molino harinero con nacimiento propio y que conserva su estructura y maquinaria intacta desde época medieval, su propiedad es privada pero se puede vestir, además contiene una interesante colección de útiles y herramientas relacionadas con oficios artesanales hoy casi todos desaparecidos; la hospitalidad de su propietario así como su pasión por la recuperación de todo objeto relacionado con las tareas agrícolas y artesanales de sus antepasados hacen la visita inolvidable.

Siguiendo la acequia surgida del manantial del Mal Nombre en las estribaciones del Cerro de los Molinos, podemos apreciar las huellas de una vía romana importantísima que unía Iliberis y Sexi, (la actual Almuñécar); se halla enclavada en un lugar de excepcional belleza, lindando con La Laguna. La elección de este lugar parece que buscaba evitar La Laguna.

Dejamos El Padul para adentrarnos en otro núcleo de población importante com es Dúrcal, cuyo río también nos lleva hasta numerosos molinos de época preindustrial, la mayoría de ellos de propiedad privada, convertidos en alojamientos y restaurantes como "El Molino del Puente", o en granja-escuela como El Molino de Lecrín"; su construcción data de los siglos XVIII y XIX.

Nos dirigimos a Nigüelas desde Dúrcal por el Camino de Los Molinos, encontrándonos con el molino harinero llamado "El Molino de Lorenzo"; hasta hace poco tiempo el anciano propietario de este molino lo tenía en uso para moler cereales y realizar con su harina piensos con los que alimentar a sus animales; en los últimos años ha sido rehabilitado como "Centro de Agroturismo Alquería de los Lentos"; en la sala de molienda los actuales propietarios han dispuesto la taberna, en la que se puede apreciar la antigua maquinaria del molino.

Siguiendo el camino que nos dirige al pequeño pueblo de Nigüelas dejamos otro molino cerca de la acequia "El Molino Canario", del que quedan algunos restos y los cárcavos. Nos adentramos en el pueblo, llegando a la plaza de la iglesia descubrimos otro elemento arquitectónico importante relacionado con el agua "un aljibe de época Nazarí". Muy cercano a éste nos sorprende la "Almazara de las Laerillas" posiblemente de los siglos XIV- XV, restaurada y puesta en uso como museo. En su interior, podemos aapreciar dos fases constructivas claramente diferenciadas, el molino más antiguo de tracción animal o de sangre, que siguió utilizándose posteriormente en épocas de sequía y el más moderno hidráulico, destacando sus enormes prensas a ambos lados de la nave central, realizadas con inmensos troncos de castaño, que nos recuerdan la frondosidad de nuestra sierra en épocas pasadas.
En esta almazara se exhibe un interesante conjunto de enseres, herramientas y utensilios que nos situan en la época en la que los molineros se turnaban para que el molino no dejara de funcionar, ni de día, ni de noche en esta estancia se respira y se siente el trajín del acarreo y la molienda, el sonido de los tornillos de las prensas, el olor del orujo..., interesante vuelta al pasado desde el quehacer cotidiano.

Ascendemos por el pueblo hasta el partidor y nos dirigimos siguiendo la acequia Moranja hasta el Molino Alto, en el curso del río Torrente, dominado por el Pico del Caballo, antaño con nieves perpetuas. De este molino de propiedad particular nos quedan pocos elementos que recuerden su pasado.

Avanzamos hacia el Sur por el curso del Torrente y nos dirigimos al pueblecito de Acequias por un antiguo camino de herradura, nos encontramos con una era y tres molinos en el paraje llamado de Las Lagunas; la acequia que abastece a estos molinos toma el agua de la acequia Moranja procedente del Torrente. El primer molino se encuentra en estado ruinoso, solo podemos apreciar el cubo, los cárcavos y el empiedro. Siguiendo la acequia llegamos al molino harinero llamado "Del Sevillano" hoy Centro de Interpretación del Agua y de Los Molinos del Mediterráneo. Este molino actualmente restaurado muestra en su interior toda la maquinaria original, ofreciéndonos la posibilidad de disfrutar de su funcionamiento. Paneles expositivos informan sobre todos sus elementos de una manera didáctica, comprensible para todos los públicos, además cuenta con sala de medios audiovisuales y biblioteca especializada en sistemas hidráulicos. Dispone de conexión Internet para realizar contactos con los países socios del programa (Italia, Francia, Grecia y Malta) ya que forman parte de una red de centros dedicados al estudio y la investigación del agua y los molinos en el Mediterráneo. La misma acequia se utilizaba para activar el siguiente molino de aceituna, en mal estado de conservación aunque se puede observar la torre y parte de los muros, el cubo y el empiedro.

Salimos del pueblo de Acequias disfrutando de bellas panorámicas por la cuesta de la Centinela, cruzando el Torrente seguimos por la acequia Real hasta Mondújar donde en la calle Molino cercana a la interesante iglesia Mudéjar se ubica el molino Almazara de tracción animal o de sangre, posee un patio de grandes dimensiones con numerosas trojes o cubículos para almacenar la aceituna en espera de turno para su molturación. En la sala de la molienda y prensa nos queda la maquinaria casi intacta y su interesante torre. En un futuro próximo será rehabilitado como museo etnográfico. Confundido con Mondújar, siendo casi la continuación de éste se encuentra Talará, topónimo de origen árabe (barrio de los árabes) en este pueblo existen diversos molinos tanto de harina como de aceite, de los siglos XVIII- XIX y restos de otro medieval al lado de la acequia Real llamado el Molino Marqués.

Desde Talará nos dirigimos a Chite por el camino bajo, entre huertos de frutales, hacia el Mojinal, por este camino encontramos albercas excavadas directamente en la tierra, y desembocamos en el embalse de Béznar, éste esconde bajo sus aguas varios molinos relacionados con los ríos Albuñuelas e Ízbor, como el de La Fábrica de La Luz perteneciente a Chite o el de Tello de Pinos del Valle.

Siguiendo el curso del río Albuñuelas hacia su nacimiento, muy cerca de la salida de Restábal nos encontramos el Molino la Blanca el cual contiene dos molinos, uno de época medieval hidráulico y otro más moderno cuya fuerza motriz era la electricidad, ambos en mal estado.

En Saleres y Albuñuelas, dos pueblos de interesante trazado urbanístico musulmán también existen varios molinos de harina y aceituna de propiedad particular. Acabamos nuestro recorrido por los molinos en dirección los Guájares, desde Pinos del Valle y a medio camino entre estas poblaciones apreciamos un pequeño molino muy interesante, llamado Molino de la Zaza por ser éste el nombre del barranco y de la acequia que lo abastecía de agua para su funcionamiento.