NIGÜELAS - ALBUÑUELAS GR-7
Situándonos en la plaza de la Iglesia, en la localidad de Nigüelas, arrancamos hacia un camino que nos introduce en las vegas del pueblo. Comenzamos a andar y nos encontramos un cartel del GR-7, que nos indica que Murchas se encuentra a 1 hora de distancia.

Nosotros vamos en sentido descendente, NO debemos coger dirección al depósito de aguas que surge a la izquierda.

Seguimos andando y llegamos a la ladera de la cuenca del Río Torrente, bajamos al río por una cuesta empinada, y una vez abajo giramos hacia la derecha siguiendo el curso descendente del mismo. La vegetación que podemos encontrar son chumberas, zarzamoras, y pitas.

Un poco más abajo, nos encontramos con un gran puente de piedra caliza, el sendero continua en la margen izquierda del río, según venimos de Nigüelas.

El camino conduce a Murchas, serpenteado entre almendros, cerezos, olivos y naranjos. Pasamos junto a una fábrica de ladrillos, situada en la confluencia del Barranco del Pleito, con el Río Torrente. Tras pasar la fabrica, la senda discurre por el cauce fluvial, hasta llegar a su muro, lugar por el que continuamos.

Murchas queda a la derecha, el sendero nos guía al pueblo, y remontando una calle empinada nos encontramos frente a una fuente de agua potable, donde podemos hacer un alto en el camino. Desde este punto, tenemos un mirador que nos da una vista panorámica de Talará, donde destaca en la Loma de enfrente, la Ermita del Santo Cristo.

A nuestros pies, un campo tapizado de naranjos cuyo telón de fondo es Sierra Nevada.

Dejamos Murchas, con sus calles estrechas cercanas a la Iglesia y buscamos la senda que nos introduce en un vergel de naranjos y limoneros. La senda está bordeada por acequias de origen Nazarita, así chocamos con la Acequia de los Arcos, que data de la época romana, aquí hay un cruce de caminos, giramos a la izquierda y a pocos metros nos encontramos un cartel que nos indica que Melegís queda próximo. Continuamos en sentido descendente en busca de Restabal, el camino está bordeado de cítricos.

Unos metros más abajo, el carril, gira a la derecha y baja al encuentro del Río Dúrcal, caminamos unos 500 metros en paralelo al cauce del río. A nuestras espaldas queda el Castillo de Murchas. Ahora, nos encontramos ante una vereda que remonta unas paratas y marcha junto a una acequia, divisamos Restábal, andamos por una calzada unos 300 metros, cruzamos el puente del Río Ízbor. Ya en Restábal, para entrar en su plaza, cruzamos un puente de la época árabe, que da acceso a una calle en pendiente, estamos ante el primitivo trazado del camino viejo de Motril.

Salimos de Restábal, por el Barrio Alto, por una calle próxima al Ayuntamiento transcurre el Sendero. Nos encontamos con unas casas con escudos nobiliarios en sus paredes. Bajamos por una cuesta a un pequeño regato, lo cruzamos y subimos la cuesta de Saleres. Aquí la vereda es empinada y en época de lluvias, el terreno es resbaladizo. Una vez en lo alto, seguimos el itinerario de una acequia que nos conduce a un depósito de agua, continuamos a media ladera, desde aquí divisamos un paisaje impresionante del Valle y del Pico del Caballo.

Entre olivos, naranjos, limoneros y almendros, flanquea la senda. Avistamos el pueblo de Saleres.

Continuamos en busca de una balsa de agua que está junto a una casa de campo, al lado transcurre un carril, que baja de la Sierra. Ahora el sendero nos conduce al Río de Albuñuelas. Ya en Saleres, en la entrada, encontramos una fuente de agua potable, y a la espalda está un tinao. Una vez pasado el molino de aceite y transitar por las calles estrechas del pueblo, bajamos al Río Santo, o de las Albuñuelas, allí se inicia el Camino del Mojón. La senda comienza empedrada, hay que ir muy atentos para no perder el camino, ya que es fácil que nos confundan algunas bifurcaciones que terminan en paratas próximas.

La vereda remonta hasta alcanzar la media ladera del monte, aquí el caminar se hace placentero, nos deslizamos suavemente entre naranjos y grandes olivos centenarios, y el susurro del río. Continuamos andando, e intentamos mantener la altura, así pasamos junto a un cañaveral que queda a nuestra derecha. Llegamos a hazas cultivadas de abichuelas, patatas y otras hortalizas, que nos anuncian que estamos próximos al Barrio Bajo de Albuñuelas.


El aire puro, la quietud, la templanza , ambiente y el entorno de este pueblo agradecen el merecido descando del excursionista que haya realizado este recorrido por EL CORAZÒN DEL VALLE.